Una acción policial coordinada a escala internacional ha asestado un severo golpe a las principales redes del crimen organizado originarias de África Occidental.
Las actuaciones se han centrado en neutralizar la estructura operativa y financiera de organizaciones como Black Axe y otros grupos afines, responsables de una parte sustancial de las ciberestafas financieras a nivel global.
El balance preliminar de la operación arroja la detención de 58 personas —de las cuales 39 fueron arrestadas en Sudáfrica y 17 en Argentina— y la identificación de 263 sospechosos vinculados a actividades ilícitas.
Las investigaciones se dirigieron prioritariamente a interceptar los flujos de blanqueo de capitales, incautar activos, desmantelar redes de ciberfraude mediante estafas sentimentales, falsas inversiones en criptomonedas y compromisos de correo electrónico corporativo, así como a facilitar el procesamiento judicial de los objetivos de alto valor.
Entre las intervenciones más destacadas figura el operativo desplegado en Johannesburgo, Sudáfrica, donde las autoridades registraron siete localizaciones de un entramado dedicado a defraudar a jubilados de países anglófonos.
En esta acción se incautaron 2,67 millones de dólares estadounidenses y se bloquearon 257 cuentas bancarias. Por su parte, en Argentina se identificó a 196 individuos pertenecientes a una red de servicio criminal que facilitaba dominios web y soporte logístico para el blanqueo de dinero.
También en el Viejo Continente
Las actuaciones en territorio europeo permitieron desarticular en Rumanía un centro de llamadas enfocado en falsas inversiones en bolsa y criptodivisas, cuyo volumen de fondos defraudados y blanqueados globalmente se estima en 143 millones de euros. Esta operación conllevó 11 arrestos y la incautación de efectivo, bienes inmuebles y relojes de lujo.
Asimismo, en Italia se detectó una red paneuropea que utilizó sociedades pantalla y servicios de remesa para blanquear 845.000 euros a través de una sola cuenta mediante cientos de transacciones.
«La Operación Jackal IV demuestra la efectividad de la cooperación internacional. Al rastrear los flujos financieros ilícitos a través de las fronteras, atacamos el núcleo operativo del crimen organizado y dificultamos que estas redes lucren con sus actividades», ha comentado en un comunicado Tomonobu Kaya, director del Centro contra el Delito Financiero y la Corrupción de Interpol.
La investigación ha servido también para poner de manifiesto tendencias delictivas emergentes bastante preocupantes. Destaca el incremento en el uso de la sextorsión dirigida a menores de edad a partir de los 14 años, a quienes los delincuentes contactan por redes sociales para ganarse su confianza y posteriormente extorsionarlos bajo la amenaza de difundir contenido explícito.
Igualmente, se ha constatado que estas organizaciones recurren cada vez más a la contratación de servicios delictivos externos (Crime-as-a-Service) en la dark web para externalizar tareas complejas como el blanqueo de capitales.
Para la ejecución de Jackal IV, Interpol desplegó equipos de apoyo operativo sobre el terreno en países como Argentina y Sudáfrica con el fin de analizar datos incautados y coordinar el intercambio transfronterizo de información de inteligencia.
El encuentro posterior a la fase operativa fue acogido por la Policía Judiciaria en Lisboa, Portugal, consolidando el trabajo conjunto de naciones entre las que se encuentra la propia España, junto a Alemania, Argentina, Australia, Canadá, Costa de Marfil, EE.UU, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Suiza.

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