La plataforma de búsqueda inversa ClarityCheck, usada para identificar llamadas de números desconocidos, verificar contactos y, básicamente, investigar a cualquier persona online, ha dejado al descubierto un enorme conjunto de datos.
La instancia contenía alrededor de 9 millones de imágenes de personas. Fowler pudo comprobar cómo las carpetas incluso albergaban fotografías de niños.
Las instantáneas tenían procedencias variadas, incluyendo perfiles de aplicaciones de citas, cuentas privadas en redes sociales, capturas de pantalla e impresiones escaneadas. Por lo tanto, muchos usuarios ni siquiera tendrán conocimiento de que sus fotos estaban almacenadas ahí.
Imágenes que ya no tenían que estar ahí
ClarityCheck ha reconocido la brecha de seguridad y ha declarado que ya ha asegurado los datos.
Sin embargo, esta filtración deja muchas dudas. El servicio prometía a los usuarios que las imágenes subidas se almacenarían durante únicamente 14 días antes de ser eliminadas automáticamente. Sin embargo, el investigador halló fotos con marcas de tiempo bastante posteriores a dicho intervalo.
“Esto también plantea la cuestión de la supervisión y el cumplimiento de las normas relativas a las imágenes que envían los usuarios y si han verificado su consentimiento”, ha señalado Fowler.
Lo cierto es que se desconoce el tiempo que la base de datos permaneció sin protección, accesible a todo el mundo. Tampoco está claro si la administraba directamente la propia ClarityCheck o un tercero.
Riesgos para los afectados
Los ciberdelincuentes podrían usar todos estos activos para el robo de identidad. Además, este conjunto puede servir para desarrollar o perfeccionar tecnologías de reconocimiento facial, seguimiento y otras herramientas de vigilancia.
Además, Fowler advierte de que las fotografías de niños conllevan un riesgo adicional de ser manipuladas para convertirlas en material de abuso sexual infantil generado por inteligencia artificial.
“Una vez que se exponen los datos biométricos faciales, las personas no pueden simplemente restablecer o reemplazar sus rostros de la misma manera que cambiarían una contraseña o un número de tarjeta de crédito», explica.
“Los conjuntos de datos faciales expuestos podrían convertirse en objetivos valiosos de maneras que quizás no comprendamos del todo hoy en día», concluye.

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