La Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación (UPM) acogió este pasado jueves, 23 de octubre, la II edición del Congreso Nacional de Ciberseguridad en Fraude Digital, organizado por CyberMadrid, Clúster de Ciberseguridad de Madrid con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid e INCIBE, y con Escudo Digital como media partner. Hablamos de un encuentro de referencia en España para profesionales, instituciones y empresas comprometidas con la protección digital frente al fraude. Y cumplió con las expectativas, pues fue una cita de provecho para aquellos que buscaban ponerse al día en el ámbito de la ciberseguridad y los fraudes digitales.
Evolución de la tipificación penal y retos legales frente a la IA y los criptoactivos
Para comprender el complejo marco legal en el que se persiguen y sancionan los delitos digitales, resultó de mucho interés la ponencia de Eloy Velasco, magistrado de la Audiencia Nacional. En su reflexión, el juez puso en valor cómo se están tipificando de manera paulatina los delitos vinculados a los fraudes digitales. “Hablamos de un tema muy complejo, de ingeniería social, que se está sofisticando mediante la IA. En esa línea, estamos asumiendo retos legales de envergadura, como incautar criptoactivos”. El magistrado explicó que actualmente “uno de cada seis delitos son digitales. Y de ese porcentaje, uno de cada 10 son fraude digital”.
También matizó que “dentro de poco dejaremos de hablar de estafa, hablaremos del fraude, que es una categoría más amplia que comporta el estudio cibernético”. Al tiempo que explicó que se está pidiendo a las víctimas que se autoprotejan lo máximo posible para evitar las estafas. En simultáneo, aclaró que “se está legislando para sancionar adecuadamente la estafa maquinal”.
La Policía prioriza la persecución de organizaciones criminales internacionales
En sintonía con esta reflexión, discurrió la intervención de Daniel Moreno Verdugo, Inspector Jefe de Sección de Comercio Electrónico de la Unidad Central de Ciberdelincuencia, Brigada Central de Fraudes, de la Policía Nacional, quien detalló la prioridad de su trabajo: “lo que nos interesan son las organizaciones criminales internacionales. Trabajamos para descabezarlas lo más alto posible en sus cúpulas”.
También pormenorizó cuál es la hegemonía de los delitos que atienden: “el 90% de los crímenes diarios son estafas”. E ilustró sobre donde se producen más delitos en nuestro país: “las tres ciudades con más fraudes son Madrid, Barcelona y Valencia”.
Moreno Verdugo asimismo relató la dificultad de rastrear los delitos online que sustraen capital: “el dinero puede acabar en Singapur o Malasia. Resulta muy difícil rastrear la IP. La clave es la celeridad. Por ejemplo, intentar bloquear el trasvase de dinero. Y es que el dinero enseguida empieza a volar…”. El inspector de policía también expresó que “tenemos un problema a la hora de concienciar con los fraudes digitales”. Otro reto que deben afrontar “tiene que ver con la suplantación de la identidad. La casuística es muy variada: fraude al CEO, man in the middle (intermediario), ransomware (para prevenirlo ayuda tener una buena estructura empresarial), sustracción de datos (en el mundo de la empresa, roban mucha información), phishing, deepfake (suplantación sofisticada)…”.
El 39% de los ciberincidentes registrados por INCIBE son fraudes digitales
En el terreno de la prevención, resultó especialmente didáctica la intervención de Ruth García Ruiz, responsable de Alerta Temprana y Prospectiva del INCIBE, quien subrayó que en 2024 se registraron más de 97.000 incidentes gestionados por el INCIBE-CERT, de los cuales el 43% estuvieron vinculados al malware y el 39% al fraude digital. Destacó que más del 60% de las consultas ciudadanas estuvieron relacionadas con fraudes online -como phishing, vishing o smishing-, lo que confirma el auge del engaño como principal vector de ataque. Además, recalcó la importancia de la formación, la sensibilización y la colaboración entre entidades para fortalecer la cultura de la ciberseguridad en todos los ámbitos sociales.
Por su parte, Pablo de la Riva, CEO de Acoru, startup española que diseña una tecnología para hacer frente al fraude impulsado por la IA y el blanqueo de capitales, explicó, con un estilo expansivo, que la Red de Mulas revela la compleja maquinaria que alimenta el fraude digital moderno. Y es que, detalló este experto, en el mundo del fraude digital, las “mulas” son piezas clave que permiten a los estafadores operar desde las sombras: desde víctimas engañadas con falsas ofertas de empleo hasta cómplices que actúan como intermediarios financieros. ¿Y cuál es la solución? “El reto -señaló de la Riva- es compartir información por parte de los buenos para combatir los cibercriminales, y hacerlo respetando la privacidad de los datos”.
El valor de comprender la dimensión geoestratégica del cibercrimen
También nos gustaría poner en valor dos píldoras del resto de ponencias. Por su parte, Francisco Valencia, CEO en Secure&IT, aclaró que “el ciberfraude y el cibercrimen tiene mucho de geoestrategia”. En ese sentido, explicó que existen “cuatro grandes potencias en el mundo que “aglutinan el 80% del dinero: Estados Unidos, Rusia, China y la Unión Europea”. Hecho este análisis, explicó que “a Europa la quieren desestabilizar para quedarse con más trozo del pastel”.
Su intervención tuvo un tono crítico en relación con la labor que se está haciendo para combatir el fraude digital: “el gran crimen organizado se protege detrás de falta de colaboración de policía y estamentos judiciales” de las diferentes naciones del planeta. También alertó de que “el origen de casi todo el fraude digital que se produce es el robo de datos, que se minimiza por parte de las empresas a las que se los sustraen”
¿Y qué puede hacer el ciudadano común para guarecerse de esas prácticas fraudulentas? Una estrategia cuajada de sentido común la aportó Mar Sánchez, country manager Iberia & Latam de Cyber Gurú, quien apuntó que “el usuario tampoco debe saber muchísimo. Pero sí tener cuidado con elementos básicos de ciberseguridad”, guiados por la prudencia. Y es que, señaló esta experta, no hace falta “saber mucho técnicamente. Pero sí estar alertas, y avisar si ocurre algo raro. O si ha ocurrido algo, decirlo pronto para poder actuar a tiempo”.
En definitiva, la lucha eficaz contra el fraude digital exige a la vez legislación actualizada, reacción policial rápida, cooperación entre sectores y una mayor educación cívica para proteger datos y la confianza

Deja una respuesta